Madre quiere un mejor estilo de vida para ella y su hijo

“El grupo aquí es como una familia”, dice Yazmín Morán. “Tú llegas y miras que todos están como en sintonía. Aprendes, compartes, te formas tú y formas a tus hijos. El ejemplo que le das a tu hijo vale más que mil palabras”.

Yazmín Morán haciendo abdominales en el programa de 100 ciudadanos para prevenir diabetes. Foto de Nicole Pinto Bolt / El Nuevo Sol

Yazmín Morán haciendo abdominales en el programa de 100 ciudadanos para prevenir diabetes. Foto de Nicole Pinto Bolt / El Nuevo Sol

Por NICOLE PINTO BOLT
EL NUEVO SOL-SALUD

Caminando en el parque de San Fernando luego de ir a las clases de nutrición en el programa de 100 ciudadanos, una mujer muy sonriente se me acerca a preguntar qué es lo que andaba haciendo por aquí. Le expliqué que quería escribir sobre personas que participaban en este programa.

“Mucho gusto, me llamo Yazmín”, me dijo con una gran sonrisa. Le pregunté que si la podía entrevistar y con mucho entusiasmo me dijo que sí.

Yazmín Morán tiene 30 años de edad y es ama de casa. Originaria de Colima, México, ha vivido en Pacoima, California, desde hace ocho años. Morán cuenta que cuando comenzó el programa de 100 ciudadanos ella seguía en su peso de embarazada, 73 kg (161 libras); su hijo tiene ya 5 años.

100 ciudadanos es un programa de ejercicios gratuito que tiene como propósito la prevención de diabetes. Este programa fue establecido por el profesor de kinesiología Steven Loy de la Universidad Estatal de California, Northridge. (CSUN) en conjunto con la ciudad de San Fernando.

Morán es una persona muy sonriente y activa, disfruta mucho de estar en contacto con la naturaleza y dice que no necesita máquinas de ejercicio ya que ha aprendido en este programa que su cuerpo es una máquina. Ella se dio cuenta de este programa en el 2012 cuando trajo a su hijo al parque. “Lo traje al parque y estaba jugando con él y miré cómo estaban ahí mujeres haciendo ejercicio. Y me llamó la atención”.

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De cómo un parque se hizo un gimnasio popular en San Fernando

El Parque Recreacional de San Fernando ofrece clases de ejercicio, yoga, pilates, spinning, baloncesto para los jóvenes, clases de natación, un campamento de día durante el verano, y artes culturales para personas que quieren aprender el baile folklórico, percusión azteca, o que quieran convertirse en aprendiz del programa premiado de maestro de mariachi.

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Una de las participantes del programa 100 Ciudadanos, el cual es ofrecido en el Parque Recreativo de San Fernando, muestra sus habilidades de estiramiento. Foto: Karen Meliné Guzelian / El Nuevo Sol

Por KAREN MELINÉ GUZELIAN
EL NUEVO SOL-SALUD

Es lunes y son casi las ocho y media de la mañana. Mientras uno camina en las calles de la ciudad de San Fernando, que tiene una población latina de casi 92 por ciento, se escuchan las voces de niños hablando en español dentro de sus casas, el canto de los pájaros y las cadenas de una bicicleta mientras un hombre de edad avanzada pasea por el barrio. Al llegar a la esquina de 4th Street y Park Avenue, hay autos estacionados al lado de un parque y casi todos los espacios están ocupados.

Mientras los niños van a la escuela y la gente va a trabajar, en la cuidad de San Fernando hay un parque de recreación que fue recientemente remodelado para el bienestar de la comunidad y las personas de edad avanzada están aprovechando la oportunidad.
En los últimos seis años, el Parque Recreacional de San Fernando ha hecho varios cambios para atraer a los miembros de la comunidad. En el 2008, la apertura de la piscina (que se puede utilizar durante todo el año) fue la primera renovación que el parque tuvo y que la ciudad había visto después de mucho tiempo para tratar de crear acceso a la actividad física.

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Jazmyn Jasso comprueba que 100 Ciudadanos ayuda a la comunidad y a los estudiantes

Jasso, como los otros estudiantes de este programa, quieren cambiar la alta prevalencia de diabetes en el condado de Los Ángeles por medio de este programa, proporcionando un servicio gratuito a los residentes del valle para que bajen de peso y coman saludablemente.

“La razón por la que quiero hacer este tipo de carrera (kinesiología) es porque me permite ayudar a la gente y educarlos en cómo hacerse saludables”, dice Jazmyn Jasso.

“La razón por la que quiero hacer este tipo de carrera (kinesiología) es porque me permite ayudar a la gente y educarlos en cómo hacerse saludables”, dice Jazmyn Jasso. Foto de Naomi Ogaldez / El Nuevo Sol.

Por NAOMI OGALDEZ
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Cuando Jazmyn Jasso tenía 12 años de edad, fue a un parque acuático y vio en la piscina de los delfines, niños felices, riéndose mientras jugaban con animales. Ella quería disfrutar de esa misma experiencia, pero le dijeron que no podía ir a la piscina porque ese era una sesión terapéutica para las personas mayores y los discapacitados.

“Fue una sorpresa para mí a ver la gente ser sacada de la piscina con máquinas de movilidad de los pacientes, y todavía ver enormes sonrisas en los rostros de estas personas”, dice Jasso.

Cuando vio eso, ella pensó: “¿Cómo es posible que a pesar de su limitación pueden encontrar una razón para sonreír?”

“Ese día supe que quería ayudar a la gente mejorar su salud y mantenerse sano”, dice Jasso. “Me di cuenta que ayudar a la gente es más que dar cosas materialistas, y eso es lo que me animó a querer ser una proveedora de salud. Si puedo ayudar a alguien sonreír mientras pasa por un momento difícil, yo siento que les esto ayudando mucho más. Yo les doy esperanza y el valor de creer que tenían el poder para rehabilitarse y estar sanos de nuevo”.

Jasso tiene 23 años de edad y es un estudiante de pregrado en la Universidad del Estado de California en Northridge, especializándose en kinesiología. Piensa graduarse en otoño de 2014 con su licenciatura.

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